Sucot - Diferentes tipos, pero unidos
En cierto sentido, el tzimtzum es el modelo Divino de demolición antes de la construcción. Algo debía ocultarse para que surgiera algo nuevo. El ocultamiento de la Divinidad nos permite vernos como seres independientes, capaces de tomar decisiones genuinas. Además, justamente porque la presencia Divina está oculta, tenemos la capacidad de revelarla nuevamente mediante nuestras propias acciones: A través de la Torá, las Mitzvot y la elección consciente de traer Santidad al mundo. Esta idea se refleja en las palabras iniciales de la Torá: "En el principio, Di-s (Elokim) creó los cielos y la tierra". El nombre Divino Elokim representa el atributo asociado con el ocultamiento y la limitación: El poder mediante el cual, la infinita luz Divina se oculta lo suficiente como para permitir la existencia de un mundo finito. Así, la Creación misma nos enseña que, a veces, el ocultamiento es el proceso mismo que hace posible una revelación mayor. Lo mismo ocurrió con las Tablas de la Ley que Moisés rompió. Su destrucción llevó, en última instancia, a la entrega de las segundas Tablas. Si bien las primeras Tablas fueron obra exclusiva de Di-s -tanto la piedra misma como la inscripción Divina-, las segundas Tablas contaron con la participación humana. Moisés las talló y gracias a esta asociación entre lo Divino y lo humano, el pueblo judío pudo finalmente interiorizar un aspecto aún más profundo de la Torá. Lo que parecía una pérdida se convirtió en el comienzo de algo mucho mayor. Nuestro exilio también ha sido un período de profundo ocultamiento. La destrucción del Sagrado Templo y la dispersión del pueblo judío por todo el mundo provocaron un enorme ocultamiento de la revelación Divina, acompañado por las dolorosas limitaciones físicas y espirituales del exilio. Sin embargo, la destrucción no siempre es el capítulo final. A veces, el ocultamiento es lo que precede a una revelación mayor. El mundo mismo se convertirá en la morada definitiva de la Divinidad. Que merezcamos ver el fin de toda forma de ocultamiento y la plena revelación de la Redención, ahora.